Entre los fundamentos de largo y las necesidades de corto plazo

11 de septiembre de 2026 - 1 minuto de lectura

El Tesoro se llevó casi la mitad de los dólares que compró el BCRA este año, mientras la tasa larga estadounidense vuelve a tensionar la curva por motivos que exceden a la Fed.

El Banco Central compró reservas por USD 14.200 millones este año, pero el Tesoro se quedó con casi la mitad para hacerse de esos dólares. La factura la pagó el peso: el dinero transaccional corre entre 7 y 9 puntos por debajo del año pasado. En Washington, mientras tanto, la tasa larga volvió a subir, y no por la Fed.

La sequía de pesos no es casual: prepara el terreno para la demanda de dolarización que se anticipa hacia 2027. El costo lo paga el crédito: la mora heredada de las tasas reales de 2025 sigue frenando que la actividad traccione, aun con un Riesgo País que no convalidó nuevas subas.

Afuera, Bessent busca bajar el tramo largo con recompras de Treasuries, pero si el mercado lo lee como “cuasi-QE”, la apuesta sube la prima de inflación en vez de bajarla. Se suma la deuda corporativa ligada a IA —entre USD 200.000 y 280.000 millones de capex— que compite por el mismo ahorro institucional que demanda duration larga.